Una aldea de cuentos, pero de verdad

¿Ingenio? ¿Polémica? ¿Discriminación? ¿Empleo? De cada cosa un poco es lo que ha suscitado la apertura de un original atractivo turístico en el sur de China. Nada tendría de controvertido este proyecto si no involucrara a una comunidad completa que, en virtud de sus características, ha decidido convertir a su propia aldea en un parque de atracciones.
La principal curiosidad reside en que todo el pueblo está conformado por enanos. Ninguna de las personas que allí viven superan el 1.20mt. de estatura por lo que su propia ciudad constituye una rareza de pequeñas dimensiones. Ya surgieron promotores y detractores por igual.
Esta pequeña ciudad, literalmente hablando, está ubicada muy cerca de la localidad de Kun-Ming y en vista de la difícil situación económica que atraviesan sus habitantes que, especialmente por su reducida estatura, no consiguen empleos convencionales, han decidido ser el primer parque temático en miniatura pero de la vida real.
La comunidad posee su propio alcalde, organismos públicos, escuelas, policía, etc. y van ataviados de manera muy similar a los duendes de los más tradicionales cuentos infantiles. Si le añadimos la característica geográfica de su aldea, con pequeñas casas en forma de setas y todo adaptado para su tamaño, el combo comercial está listo.
No son pocos los que se han manifestado en contra de acudir a este tipo de lugares a visitar enanos como “fenómenos” y hasta se han asentado algunas denuncias por discriminación (pero ninguna de parte de los habitantes de la pequeña ciudad). Los pobladores bajitos aseguran que es frecuente que los “altos” lucren con ellos de mil maneras, y que este emprendimiento no es sino una forma de hacerlo “oficial” y en su propio beneficio.
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